Obras de teatro con referencias a la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco
“OCTUBRE TERMINÓ HACE MUCHO TIEMPO”
de Pilar Campesino
PERSONAJES:
Mario
Elena
Escena: Pequeño departamento de aspecto deteriorado, frío, viejo y de apariencia triste. Por todas partes y en absoluto desorden, abundan libros, revistas, papeles y montones de periódicos. Sobre la mesa del comedor, pequeña y de material corriente, yacen aun los platos sucios de la noche anterior.
40 páginas, dura aproximadamente 1 hora y media.
Esta es una selección de diversos autores mexicanos, es probable que la mayoría de los derechos se gestionen con la SOGEM
Únete a la comunidad en redes sociales
La fábrica de Juguetes
Texto de Jesús González Dávila
PERSONAJES:
LOS ESPECTANTES:
José
Mar
Franco
Viernes
Jueves
Flor
LOS NIÑOS:
Rey
Reyna
LOS ADULTOS:
Don Ramiro
Doña Rosa
Arturo
Angel
PRIMER ACTO
LA ESCENOGRAFÍA sugiere un lugar abandonado. Elementos livianos, sutiles y la luz siempre escasa, crean una atmósfera siniestra. En cierto lugar se hace visible el cuerpo de JOSE, un muchacho de catorce años que yace en el suelo.
La pesadilla
De Emilio Carballido Obra en un acto
Personajes
Un hombre
Una mujer
La vecina
En Tlatelolco, D. F., el 2 de octubre de 1968.
Penumbra. Un departamento decorado con gusto y sin gran costo. Puerta a la derecha. Ventana al fondo; ante ella, un sofá pullman con el respaldo hacia el primer término. Acurrucados tras él, un hombre y una mujer. Él está tirado en el suelo, con una pierna del pantalón rasgada. Ella tiene un brazo
en el cabestrillo. El teléfono, de cordón largo, está junto a ella, que lo escucha, sin moverse. Así permanecen, quietos, congelados.
Sirenas, lejos. Una descarga de metralleta. Sirenas.
•••
Él: Estoy sudando. Siento una especie de debilidad.
Ella: Es por la sangre que perdiste.
Él: Trata de hablar…
Ella: Aquí tengo el teléfono.
Él: ¿Qué está pasando abajo?
Ella: No quiero ver…
Él: Me duele. Me duele cada vez más… Yo creo que no debiste ligarme.
Ella: No te quites eso.
Él: Lo siento mal… Siento esto mal. No quiero… Mira, como si estuviera muerta la pierna. Quítame esto.
Ella: ¿Qué quieres? ¿Los chorros de sangre? No te diste cuenta de cómo escurría.
Él: No me importa. Quítame esto. ¡No quiero perder…! (Calla.)
Ella: ¿Qué? ¿Perder más sangre?
Él: La pierna. No quiero perder la pierna. Puede pasarme… ¡Trata de hablar! ¿Qué esperas?
Ella: ¡Estoy tratando! ¡Estoy tratando! ¿No ves?
Él: Perdóname. Sudo mucho. Me tiembla el cuerpo. De repente, veo todo amarillo…
Ella: No hay línea, no hay línea. Está muerto el teléfono.
Él: Perdóname. ¿Y tu brazo?
Ella: No me duele. De repente, me muevo y siento como latidos. Nada más; siento como abultado, pero… no es nada. ¡No te desates!
Él: Sí. Sí. (Se quita la ligadura.)
Ella: Parece… Paró la sangre. (Observa.) No. ¡No! Otra vez, mira. Es que… ¡Será que tienes mal una vena, o alguna arteria! Sale y sale sangre…
Él: Creo que la bala me astilló el hueso. Me duele cada vez más.
Ella (no ha soltado el teléfono): ¡¡Espérate!!
Él: ¿Qué pasa?
Ella: No. Yo creí… No agarra línea. Oigo ruidos y… Por eso creí. Ruidos. No entra la llamada.
Balazos lejos. Gritos.
Él: Marca despacio.
Ella: Sí. (Cuelga.) Voy a esperar un momento.
Él: Apretaste mucho el torniquete. Siento que revivo…
Ella: Estabas desangrándote. ¡Estás desangrándote!
Le sujeta la herida con un trapo.
Él: Pero ya no me lo pongas.
Ella: Si supiera dónde hay un médico… En este edificio, yo creo que había un médico…
Él: No vayas a salir.
Ella: No. O no sé… No me atrevería yo sola. ¿Está parando? Yo creo que está parando. Sujétate. No te sueltes. Yo creo que está mejor.
Él: Mejor… (Aprieta los dientes.) Duele…
Ella (llora): No estoy histérica. No creas que estoy histérica.
Él: Dame el teléfono. (Se endereza, cae de nuevo.) No. Vi negro. Me siento mal. No tengo fuerzas. Este sudor…
Ella: Yo puedo. Voy a probar otra vez…
Él: No muevas el brazo.
Ella: No. (Descuelga. Espera.) Está… ¡Está dando línea! Voy a marcar. (Marca.) Está llamando.
Esperan ambos.
Él: ¿No contesta? No puede ser.
Ella: ¡No contestan! (Esperan.) Señor, estamos heridos, por favor. Es en Tlatelolco, edificio Chihuahua, 708. Heridos de bala… Bueno, ¿me oye? Un hombre, herido en una pierna, el hueso lastimado, parece. ¡Sangra mucho! ¡Muchísimo! ¡Está desangrándose! Y yo… ¡Bueno! ¿Me oye? ¡Tengo un brazo herido! Pero creo que no es grave. No me duele. Bueno… ¡Bueno!… ¿Me oye? ¿Por qué no me contesta? (A Él.) ¡Está callado, sin contestar! (Pausa. Se retira el audífono.) Colgó. No entiendo. (Cuelga.)
Sirenas lejos. Se las oirá a menudo. Una descarga de balazos.
Él: Se habrá cortado. O no sería la Cruz Roja.
Ella: Me contestó: “Cruz Roja Mexicana”. (Toma otra vez la bocina. Escucha.) No se oye más que ruido… Ya no da línea. ¿No había un doctor en este edificio?
Él: No sé. No vayas a salir.
Ella: Otra vez: te moviste, o no apretaste. Estás chorreando sangre, otra vez.
Él: Me duele mucho, más que antes.
Ella: Voy a volver a ponerte el torniquete, o vas a desangrarte todo.
Él: No me lo pongas. Recuerdo algo de los toreros, que si se los liga… No me acuerdo. Pero creo que no debe hacerse.
Toquidos muy quedo, pero insistentes, a la puerta.
Él (murmura): Tocan.
Ella: No vayan a oírte. Cállate.
Más toquidos, cautos.
Él: Tocan quedito… Puede ser alguien conocido… O alguien huyendo…
Ella: ¿Quién es?
Vecina (fuera): Una vecina. Por favor, ábranme. ¡Por favor! ¡Por favor!
Ella: ¡No grite!
Abre: entra la Vecina, con un niño en brazos. Ella cierra aprisa, pone la cadena.
Vecina: Perdón… Tenía tanto miedo… Pensé que estarían. Soy su vecina, soy la señora de junto. Perdón. Mi marido no está, tuve mucho miedo. Oí tantos gritos… Anduvieron corriendo en elnnpasillo… Pensé: si vienen a mi casa, no quiero estar yo sola. ¿Se acuerda de mí? Nos hemos visto en el
elevador. (Fuerte.) ¿Se acuerda de mí?
La vecina rompe a llorar.
Ella: Siéntese. Digo… venga aquí. Es más seguro…
Vecina: ¡Ay! Está usted herido.
Él: En una pierna.
Ella: Y yo en un brazo. No entendimos ni cómo. Sentimos de repente…
Vecina: Fue el helicóptero. Yo estaba viendo la manifestación, por la ventana… Y de repente, soltaron desde el cielo las luces verdes… ¿No las vieron? Y empezaron a aparecer soldados… ¡Y empezaron a disparar, y la gente corría y gritaba! Y no vi más. Me metí. No por mí, estamos tan arriba,
no creí que hasta acá fuera a pasarme nada… Pero no quise ver. Eso que iba a pasar, no quise verlo. Entonces oí el ruido, oí el motor, que iba bajando… Y no sé ni qué más oí, o si sería presentimiento: agarré a mi hija, la saqué de la cuna y me tiré con ella en el suelo de la cocina… No se oyeron balazos,
pero oí el ruido de los vidrios… Me quedé allí tirada, sin respirar siquiera… Mucho rato… Horas…
Él: Estábamos a un lado. Ni siquiera veíamos para afuera. Nos balacearon a través de la pared. Mire los agujeros. Fue el helicóptero.
Vecina: Tengo mucho miedo… (Vuelve a llorar.)
Ella toma el teléfono.
Ella: ¡Está dando línea! (Marca.) Ya no. Se quedó muerto.
Vecina: No hay que moverse de aquí.
Él: Dame el teléfono. (Se lo pega a la oreja.)
Ella va a ver por la ventana. A gatas.
Ella: Allá abajo está oscuro… Pero se ve… movimiento.
Vecina: Le dieron de balazos a la cuna de mi niña. Estaban agujerados la almohada y el colchón, en donde ella había estado, dos agujeros. Dios mío. Fue un milagro que la sacara yo de la cuna. No sé ni por qué lo hice…
Ella: Está muerto el teléfono.
Vecina: Volaba disparando contra nosotros. Contra los edificios. No entiendo. Si todo era allá abajo, digo, la manifestación… ¿Por qué nos dispararon los helicópteros?
Ella: Yo creo que estalló un golpe militar. Que el ejército está apoderándose del país, como en Sudamérica. No puede ser otra cosa.
Él: El gobierno echó los tanques contra los estudiantes, en el Zócalo. Y asaltó la Preparatoria, y ametralló las vocacionales, y tomó la Universidad. Esto es igual. El gobierno manda al ejército. Si hay un golpe de Estado, será dentro del partido.
Ella: ¡Pero a todos los edificios! ¡Esto es un centro de habitación popular! ¡No tenemos nada que ver! No entiendo. Me han dado un balazo, y otro a él… Y si han rociado así, de balas, todos los edificios… ¿Cuántos muertos no habrá ya?
Él: ¡Están dando línea! Dime el número de la Cruz Roja.
Ella: 57 57 58.
Él: No puedo marcar. Moví mal el disco. Marca tú. (Aprieta el botón, varias veces.) Otra vez no hay línea…
Ella toma el teléfono. Escucha. Espera… De pronto, marca con inmenso cuidado. Una pausa
larga.
Ella: Señor… Somos dos heridos de bala. Por favor, ¿no pueden recogernos? ¡Ayúdenos, señor!… ¡Pero llegará alguna después!… —Dice que no tienen ambulancias—. ¡Por favor, si llega alguna…! Edificio Chihuahua, en Tlatelolco, departamento 708. Edificio… ¿Cómo? (Cuelga,
despacio.) Dice que… todas sus ambulancias están aquí. No pueden hacer nada.
La niña empieza a llorar.
Vecina: Ya sabía yo. Ya sabía yo. No quiero salir. No le traje comida, y me acordé aquí, y lo pensé, al rato va a llorar. Pero yo no quiero ir a mi casa… (La arrulla.) Mi marido no llegó… Y pienso… Si no habrá estado allá abajo. Pero él a veces llega tarde. Le pido a Dios que no halla llegado temprano. Que no haya estado allá abajo.
Ella: Creo que tenemos leche. Vea en la cocina.
Vecina: Gracias. No quiero salir. Ya, mi vida, no llores. Ya cállate, por favor…
Sale a la cocina.
Ella: Dicen que todas las ambulancias están aquí.
Él: Eso quiere decir… Si todas están aquí…
Callan. Se oyen balazos, sirenas.
Ella: Siguen disparando.
Él: Creo que paró la sangre.
Ella: No, no paró. Te voy a ligar otra vez la pierna. Mira nada más…
Él: No me ligues nada. Yo creo que eso no debe hacerse.
Ella: ¡Te vas a quedar sin sangre! (Lo liga.)
Él: Tengo frío. Tiemblo de frío. Y estoy mojado de sudor…
Ella: Voy a traer almohadas y cobijas…
Vuelve la Vecina. La niña llora.
Vecina: Sigue llorando. No hay nada que pueda yo darle…
Pega el oído a la puerta.
Ella: Mejor no vaya.
Vecina: No se oye nada… (Silencio. La niña llora.) No puedo dejar así a esta criatura. Y pensé: debo dejarle un recado a mi marido. Por si llega… Decirle que aquí estoy. Ábrame aprisa, salgo corriendo. Mi llave, Dios mío, mi llave… Aquí está. ¿Me permiten que vuelva?
Él: Sí. Vuelva usted.
Ella: Voy a abrirle.
Pegan ambas el oído a la puerta. Sale aprisa la Vecina, la mujer cierra. Luego, entreabre una rendija: espía. Cierra de nuevo.
Ella: No hay nadie. Ya entró a su casa.
Va a la recámara. El hombre toma el teléfono, aprieta el llamador varias veces. Espera. Vuelve ella, con cobijas y almohadas.
Él: No tengo fuerzas ni para agarrar el teléfono. Estoy mal.
Ella: No te muevas tanto. Vas a lastimarte.
Él: Quiero hablarle a alguien. Que nos digan qué está pasando.
Ella: ¿A quién?
Él: A algún… a algún amigo. A… (Cuelga.) Tal vez en un periódico nos dijeran algo… Alguien pasa corriendo, fuera. Se oye que los pasos huyen por una escalera.
Ella: ¿Oíste?
Acomoda almohadas, lo cubre con la cobija. Toquidos ansiosos de la Vecina.
Vecina (fuera): Soy yo. Soy yo.
Abre ella, la Vecina entra corriendo. Cierran.
Vecina: Alguien pasó corriendo, ¿lo oyeron?
Él: Sí.
Vecina: Y el suelo está encharcado. El que pasó, iba chorreando agua… No entiendo eso…
Ella: ¿Agua? ¿Chorreando agua? ¿Cómo va a ser?
Se oye, de pronto, un tropel de muchos pasos. Balacera cerca. Ella jala a la Vecina detrás del sofá. Silencio. La Vecina llora, se tapa la boca, se le salen gemidos.
Ella: Chorreando agua… No puede ser… Y lo vi: el suelo mojado. Sí, alguien que chorreaba agua…
Vecina: Venía de arriba. El que corría, venía de arriba.
Ella: Ésos, los que pasaron, también. Vendrían de la azotea…
Él: Estaba escondido en un tinaco, eso es. Por eso chorreaba agua el que pasó: ha de haber estado escondido en un tinaco…
Vecina: Corrían detrás de él, los que dispararon…
Él (grita): ¡No soporto esta ligadura! ¡No me importa si me desangro! (Se la quita.)
Ella: No para, no para la sangre, no para…
Balazos lejos: una descarga. Sirenas. Ella toma el teléfono.
Él: Chorreaba agua… Lo descubrieron… Están revisando el interior de los tinacos…
Ella marca.
Vecina: Pero allá abajo… En las calles… En los edificios… Virgen pura… Mi marido…
(Llora.)
Ella: Señor, señor… Se va a morir mi esposo si no vienen. Se me está desangrando. Háganme caso, por favor. He llamado tres veces, edificio Chihuahua 708, Tlatelolco… Tiene un balazo en una pierna. Yo estoy herida en un brazo… Quién sabe cuántos muertos haya, cuántos heridos… ¡No
sabemos lo que sucede! ¡Alguien se ha vuelto loco! ¡Por favor, vengan!
Un silencio. Cuelga, despacio.
Vecina: ¿Qué le dijo?
Ella: Dios tenga piedad de ustedes. Eso dijo: Dios tenga piedad de ustedes.
Él: Nadie lo creerá nunca. Tanques en el Zócalo, para atacar muchachitos. Cañonazos y metralla contra las escuelas… Enmascarados asesinando gente por las calles… Muchachos secuestrados, muchachos asesinados… Nunca, nunca… Este país ya nunca será el mismo.
Vecina: ¡Pero aquí, pero aquí, pero esta noche! ¿Qué está pasando aquí?
Él: Una matanza ciega. Balas, metralla sobre quien sea, balas por las ventanas de un piso séptimo…
Vecina: Pero ¿por qué? ¿Todo esto porque los estudiantes han marchado y gritado por las calles? ¿Porque han hecho caricaturas, travesuras, discursos?
Él: Por eso. Con marchar, con gritar, con hacer travesuras, enloquecieron de terror al presidente de la República, al secretario de Gobernación, al gobernador de la ciudad. Porque esos tres están locos. Porque son lóbregos, pantanosos. Porque se creen los amos, no pueden tolerar que en las calles se
marche, se grite, se pida, se contradiga. Porque los chicos se han burlado de su poder. Porque nadie lesncree nada, ningún gesto, ninguna palabra. Porque los despreciamos: nos odian. A todos. A estudiantes, a maestros, a obreros… Porque somos el pueblo: nos odian.
Ella (llorando): Déjame que te ligue… Aprieto y aprieto y se me está escurriendo toda tu sangre entre los dedos…
Golpes en la puerta: imperativos, violentos.
Se aprietan los tres contra el respaldo del sofá. Un silencio. Balazos lejos. La niña empieza a llorar.
Los golpes vuelven: dados con un objeto pesado contra la madera. Se oyen crujidos.
Ella (grita): ¡Están rompiendo la puerta! ¡Van a entrar!
Golpes más fuertes. Crujidos.
Sirenas lejos. Balazos lejos.
Oscuridad.
Telón
¡Únete, pueblo!
Comedia de Emilio Carballido
Personajes
Margarita (estudiante)
Jéssica (estudiante)
Señora de suéter
Señora de rebozo
Hombres 1, 2 y 3
Un periodiquero
Salomón (hojalatero)
Policías 1 y 2
Escenografía Por el rumbo de Romita, D. F., 1968.
Una esquina. Hay un puesto de periódicos, atendido por un jovencillo.
Obra corta aproximadamente media hora de duración. Puedes leerla aquí
Conmemorantes
Obra en un acto de Emilio Carballido
Concebida a partir de Sumida Gawa, drama noh
Personajes
La madre
El muchacho
La muchacha
Un joven mayor
La joven I
La joven II
El joven de gris
Muchacho I
Muchacho II
Espacio vacío y oscuro. Quena, flauta y tambor tocan una melodía que podría ser de danzantes.
•••
Entran dos jóvenes: encienden sendas veladoras en el suelo, riegan flores amarillas.
Única luz, las veladoras. Con ella entra la Madre y empieza a hablar. Conforme sigue, van
entrando más jóvenes: en grupos, en parejas, de uno en uno: encienden veladoras, las dejan en el
suelo. Llega a haber 30, 40. Serán la única luz hasta que se indique otra cosa. Todos riegan flores y
hojas
Obra corta 30 minutos
MUCHACHA DEL ALMA
de Jesús González-Dávila.
PERSONAJES:
CHACHA, una muchacha
SHARON, su amiga
CARLOS, su pianista
CHEMA, su amigo
VICENTE, su patrón
TAROLAS, su baterista
EL CHORO, su bajista
Interior de un restaurante-bar, en el centro de la ciudad. Algunas mesas pequeñas al centro, otras empotradas a la pared de la derecha, en cuyo extremo hay una puerta con cristales, por la que se puede ver hacia la calle. Al centro, al fondo, sobre una plataforma hay un piano, una batería y un micrófono de pedestal. A la izquierda, una puerta conduce a una oficina privada. Más allá una barra con bancos giratorios. Luego un pasillo que lleva hasta un minúsculo espacio utilizado como bodega e improvisado camerino. El mobiliario y la decoración en general muestran que no han sido renovados
en los últimos veinte años.
¿Quieres tomar clases presenciales?
Tenemos clases presenciales en Guadalajara, Jalisco, para principiantes, intermedios y avanzados.
Visita la tienda
En línea con ebooks teatrales en formato PDF listos para su descarga inmediata. Obras completas con permiso de presentación incluído.
Próximas funciones
Presentación de fin de curso Actuación 2026 A
*Cuentos latinoamericanos
6 de Junio en Foro Artem ubicado en Pedro Moreno 481 en Guadalajara, Jalisco