Únete, pueblo!
Comedia de Emilio Carballido
Personajes
Margarita (estudiante)
Jéssica (estudiante)
Señora de suéter
Señora de rebozo
Hombres 1, 2 y 3
Un periodiquero Salomón (hojalatero)
Policías 1 y 2
Por el rumbo de Romita, D. F., 1968. Una esquina. Hay un puesto de periódicos, atendido por un jovencillo. •••
Entran, muy nerviosas, Jéssica y Margarita. Son estudiantes de Letras.
Jéssica: ¿Dónde estamos, eh?
Margarita: En la colonia Roma.
Jéssica: Yo creo que no. Esto se ve muy proletario.
Margarita: A ver. Allí está el nombre de la calle. Fíjate cuál es.
Jéssica: Fíjate tú.
Margarita entrecierra los ojos, trata de leer.
Margarita: Dice… F… f… f… f… anta… Fanta. Ay, no. Eso es un anuncio. ¿Dónde está el nombre de la calle?
Jéssica: Querida, suele estar en las esquinas, en una placa.
Margarita: Yo no lo veo. ¿Por qué no buscas tú?
Jéssica: Porque estoy sin lentes.
Margarita: Pues póntelos.
Jéssica: Póntelos tú.
Margarita: Los tengo en el fondo de la bolsa.
Jéssica: Ay. (Enojada, busca los suyos, se los pone.) No hay placa con el nombre de la calle.
Margarita: Pero aquí a la vuelta hay: eso es placa, ¿no? Una mancha azul.
Jéssica: No, necia. Esa mancha azul, es una mancha azul. Allá enfrente, sí. (Se retira los lentes de los ojos, ve a través de ellos, poniéndolos a diversas distancias.) Hay que atravesarse para ver.
Margarita: Tus lentes no sirven.
Jéssica: Pues no, por eso no me los pongo.
Margarita: Yo, no soy hipócrita: no me los pongo porque me echan a perder las pestañas.
Pasa un Hombre.
Jéssica: Señor, ¿qué calle es ésta?
Hombre: Puebla.
Margarita: Gracias. Tenga, señor. (Le da un volante.)
El Hombre sale leyéndolo.
Jéssica: Sí era la colonia Roma, mira tú.
Pasa una Señora de suéter. Jéssica le da un volante.
Jéssica: Buenos días, señora. Tenga usted.
Señora: ¿Qué es esto?
Margarita: Información del movimiento.
Señora: Ah, los estudiantes.
Jéssica: Sí, señora. Léalo usted.
Señora: Tengan cuidado, no les vayan a hacer algo. Qué bueno que no tengo una hija. Claro, yo no la dejaría andar de revoltosa.
Margarita: ¿Hijos no tiene?
Señora: Es distinto. Y no andan en la bola: son serios.
Jéssica: Eso cree usted.
Señora: Mis hijos no me engañan.
Margarita: Ay, señora, todos estamos en esto. Y nuestras madres están de acuerdo porque saben de qué se trata.
Jéssica: Más vale que se entere usted también.
Señora: Ganas de no ir a clases, eso es todo. (Va a irse.)
Margarita: Pues entérese, señora. Y tenga, para que les dé a sus amigas.
Señora: Ya parece que voy a andar de agitadora. A mí no me den nada. (Les devuelve los volantes, sale.)
Margarita: Cuénteles esto a sus hijos, para que le pierdan el respeto.
Jéssica: ¡Y para que les dé vergüenza de usted!
Margarita (quedo): Vieja pesada, vieja estúpida.
Jéssica: Vieja imbécil. Oye, ¿y de veras no te dice nada tu mamá?
Margarita: Me dijo: ay, hijita, te van a dar un cabronazo.
Jéssica: ¿De veras? ¿Dijo cabronazo?
Margarita: Ella habla así cuando está preocupada. Quería decir que me cuidara.
Jéssica: La mía empezó a llorar y a prender veladoras. Ahorita ha de estar rezando y llorando.
Margarita: La mía no llora. Pero se me hace que sí reza.
Jéssica: Ay, qué bueno. Más nos vale. Mira, ésa es una vecindad; yo voy a entrar, tú echas aguas por si vienen agentes.
Margarita: No voy a saber, andan de civiles.
Jéssica: Son inconfundibles: nomás les ves las caras.
Margarita: Ay, bueno: ve, no te tardes.
Sale Jéssica. Pasan dos hombres, hablando quedo. Margarita va a darles propaganda. Duda. Busca con rapidez y dificultad sus lentes, se los pone con cuidado. Observa a los hombres, duda… No les da nada, y muy disimulada se quita los lentes y va a ver los periódicos, pega la cara a ellos. Salen los hombres. Ella se endereza.
Periodiquero: Ustedes son estudiantes, ¿verdad?
Margarita: Sí. (Ve en torno.) Toma. (Le da un volante.)
Periodiquero: Cuidado, andan llevándose a los que traen propaganda. (Lee la hoja.)
Margarita: Oye… ¿Por qué no ponemos volantes en los periódicos que vendes? Uno en cada uno.
Periodiquero: No, cómo crees. Me compran uno los azules, se hallan la hojita y me friegan.
Margarita: Les dices que no sabes, que así te los entregaron.
Periodiquero: Mucho me iban a creer…
Margarita: O dejamos unos cuantos sin ponerles nada. Los apartas, y ésos les vendes a los agentes. ¿A poco vienen muchos?
Periodiquero: Pues claro, aquí vienen todos.
Margarita: Qué raro. Pero mira: aparta estos pocos, ¿no? Y en los demás… ¡Únete, pueblo! ¿Pues no ves qué es esto…? No ves… A todos nos toca de algo.
Periodiquero: Sí, únete pueblo a que te rompan la madre. Bueno. Ándale. A ver si no me chingan.
Margarita: No, no, nada más ten cuidado, como nosotras.
Meten volantes en cada una de las revistas y periódicos; antes, él apartó algunos. Viene una Señora de rebozo.
Margarita: Señora, señora, tenga usted. Buenos días.
Señora: Buenos días. (Ve el papel.) Ah, tú eres estudiante.
Margarita: Sí, señora.
Señora: Pues ten mucho cuidado. Ayer fueron unos a hablar al mercado. Pobrecitos, los agarraron: les pegaron, les rompieron la cabeza y la boca y se los llevaron… Ay, criatura, y a ustedes, las mujeres…
Margarita: ¡Ya no me diga, ya no me diga! Tenga.
Señora: Que Dios te ampare. Mis hijos están en secundaria, pero también han ido a las manifestaciones. ¡El otro día los corretearon los tanques! ¿Tú crees? Les echaron los tanques encima.
Margarita: A la Prepa 1 le tiraron la puerta a cañonazos.
Señora: Ya sé, hija, ya sé. Qué horror. ¿Por qué pasa todo esto? (Lee.) Y ustedes no explican nada.
Margarita: Explicamos todo lo que pedimos. Es muy sencillo.
Señora: Pero no explican por qué esta gente se porta así. Dame unos pocos de esos papeles, voy a pasarlos en el mercado.
Margarita: Ay, sí, señora, qué bueno. Gracias.
Le echa un fajo de volantes en el morral.
Señora: Si me llegan a agarrar, diré que alguien me los puso aquí.
Margarita: Claro, eso. Señora: Cuídate mucho. (Se va.)
Margarita: Gracias, usted también.
Vuelve Jéssica, con un Muchacho.
Jéssica: Mira, allí está mi amiga. ¡Margarita!
Margarita: ¿Acabaste tan pronto?
Jéssica: Él me va a ayudar. Le dejé muchos volantes y él los va a repartir con sus vecinos.
Margarita: Ay, qué bueno, qué bueno. ¿Eres estudiante?
Muchacho: No, soy hojalatero.
Jéssica: Espéranos aquí un momento.
Lleva aparte a Margarita.
Jéssica: Oye, fíjate bien: ¿verdad que está muy mono este muchacho?
Margarita: Parece que sí.
Jéssica: Ponte los lentes y velo.
Margarita: ¿Por qué no te los pones tú?
Jéssica: Porque no quiero que me vea con mis fondos de botella.
Margarita busca y rebusca en su bolsa, halla los lentes, se los pone, lo ve, le sonríe. Se los quita, los guarda.
Margarita: Está monísimo.
Jéssica: ¿No está muy naco?
Margarita: Tantito, pero chulo.
Jéssica: Bueno, entonces le voy a decir que nos acompañe. (Regresa con él.) Oye, ya hablé con mi amiga: ¿no quieres acompañarnos y ayudarnos?
Muchacho: Pues ahorita estoy aquí trabajando y… (Duda.) Bueno, ándale. Vamos.
Jéssica: Yo me llamo Jéssica, ella es Margarita. ¿Y tú?
Muchacho: Yo soy Salomón Ruiz, para servirlas.
Jéssica: Salomón, qué nombre tan sabio.
Margarita: Mira, Salo, quédate aquí echando aguas mientras ésta y yo repartimos en otra casa. ¿Tú sabes distinguir a los agentes?
Salomón: Hasta en mole.
Margarita: Pues si acaso ves algunos, entras y nos avisas para no salir y quedarnos allí quietecitas, mientras se van.
Salomón: Está bueno.
Jéssica (coqueta): No te vayas a ir…
Salomón: Cómo crees.
Se alejan.
Margarita: Está reteprecioso, la verdad.
Jéssica: Eso se me figuró. Qué bueno.
Lo saludan y salen.
Periodiquero: ¿Y éstas adónde van?
Salomón: ¡Ah, carajo! Pero qué… Qué aventadas…
Periodiquero: ¡Están locas estas viejas! ¿Cómo van a meterse allí?
Salomón: ¡Y quieren que les eche aguas…!
Periodiquero: Oyes… ¿no serán agentes?
Salomón: ¡Cómo crees! ¿No las ves?
Periodiquero: Pues sí, pero… ¿qué van a hacer allí?
Vuelven ellas, caminando muy tiesas.
Margarita: No voltees, no voltees.
Jéssica: Tú tampoco.
Salomón: ¡¿Qué pasó?!
Margarita: Ese lugar estaba lleno de policías.
Salomón: Pues claro, si es la delegación.
Jéssica: Yo creí que era una escuela particular.
Margarita: Y yo creí que era un dispensario.
Salomón: ¿Pues qué no vieron el letrerote?
Las dos: ¿Cuál letrerote?
Salomón: Están saliendo un montón de policías.
Margarita: No corran, no corran. Vámonos caminando.
Jéssica: ¡Viene un camión! Ahorita lo tomamos, como si nada.
Salomón: Órale, caminen…
Caminan despacito, luego corren. Entran dos policías: uno echa mano a la pistola: se le fueron.
Policía 1: Pinches estudiantes, cómo pasas a creer.
Policía 2: Qué poca madre.
Policía 1: Qué huevos tienen estas niñas. ¿Pues en qué se confían?
Policía 2: Rojillas, agitadoras, cabronas. Se burlan de uno, eso es.
Policía 1: Propaganda comunista. ¿Qué es lo que dice?
Policía 2: Piden… que se respete nuestra Constitución.
Arruga el papel y lo tira.
Policía 1: Ya van a ver por dónde les voy a dar Constitución si las agarro… (Lee su papel.) “¡Únete, pueblo!” ¿Estas pendejas pensarán que somos pueblo?… Rápido, se treparon al camión.
Policía 2: Se me hace que el camionero estaba de acuerdo con ellas… ¡Todos están de acuerdo! Se quedan viendo al punto por donde huyeron.
Policía 1: Dame la Extra, tú.
El chico, distraído, le tiende el periódico. Cuando lo va a agarrar, se lo cambia por otro.
Policía 1: ¿Y ora?
Periodiquero: Creo que a éste le falta una hoja.
Salen los agentes.
Periodiquero: Las Noticias, la Extra, el Sol…
Mientras vocea, furtivamente hace una seña ofensiva a los que salieron.
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