Por esas luchadoras anónimas a las que nadie agradeció, por esas mujeres incansables, valientes, fuertes y maravillosas hoy puedo trabajar en lo que quiero, puedo vivir sin una pareja, puedo votar, puedo usar la ropa que se me antoja, puedo decidir mi futuro sin depender de la opinión de un hombre.

Este día es para decirle “GRACIAS” a todas esas luchadoras anónimas que hace muchos años se unieron para exigir un cambio en la sociedad, para reclamar su lugar como seres humanos, para demostrar que tenemos cerebro como los hombres, que no somos menos por carecer de un pene, que merecemos un trato digno simplemente porque somos PERSONAS.

Ahora hay que pagar esa deuda y dejar este mundo mejor que como lo encontré. Antes de ir a dormir, pensaré un momento en todas esas niñas que no podrán ir a la escuela, en esas pequeñas que serán usadas, lastimadas, maltratadas solo por su sexo, y me preguntaré ¿qué puedo hacer por ellas? ¿cómo puedo ayudar a que sus condiciones de vida sean diferentes?

♥Puedo hacer mis compras a las mujeres trabajadoras de mi entorno, sobre todo si sé que ellas son el pilar de su hogar.

♥Puedo regalar un libro

♥Puedo educar a mis hijos para que respeten a todas sus compañeras, amigas y a cualquier mujer con la que se topen en su camino.

♥Puedo dejar de juzgar a otras mujeres por su forma de vestir, de hablar o de comportarse.

♥Puedo confiar en la capacidad de una mujer para realizar cualquier trabajo que elija.

♥Puedo involucrarme en buscar la solución a los problemas que hay en mi entorno en lugar de quejarme porque nadie hace nada para resolverlos.

Los actos insignificantes, esos que parecen no cambiar nada, son como la gota de agua que horada la piedra. Así que solo resta encontrar a más mujeres dispuestas a realizar esos actos insignificantes que transformen al mundo.

Nos falta un gran camino por recorrer, hay que luchar por la mujer que aún está en cautiverio, por la mujer que solo es considerada un objeto, por la mujer que no tiene el derecho a elegir su ropa, sus palabras, su pareja ni sus pensamientos.

El día de la mujer debe ser todos los días, pero también todos los días debe ser el día del hombre, porque todos somos SERES HUMANOS.

Qué viva la diferencia entre los sexos, pero que sea más fuerte la igualdad y el respeto a la dignidad humana. Que todas las mujeres tengan la libertad de ser diosas, santas, putas o pecadoras. Que todas las mujeres podamos SER.