Constantin Stanislavski (1863-1938) tuvo la fortuna de nacer en una familia adinerada, tanto así que sus padres le construyeron dos teatros: uno en su propiedad del campo y otro en su casa de Moscú. Todo fue teatro en al vida de Stanislavski. Todo estaba preparado para iniciar la aventura. El Teatro de Arte contaba con actores, directores y técnicos. Stanislavski pensó, no obstante, que faltaba el elemento esencial: los dramaturgos.
Anton Chejov era ya un dramaturgo conocido que había fracasado con La gaviota, en 1896, pero ese fue el reto de Stanislavski: empezar con una obra de teatro tildada de decadente. En 1898, el Teatro de Arte invitó al público a contemplar una nueva versión de La Gaviota. Se dice que Stanislavski consiguió que el corazón hablara, que el silencio fuera elocuente, que a los espectadores llegase la suave melancolía, aquella resignación tan rusa de los personajes, todo un éxito que convirtió a LA GAVIOTA en símbolo del teatro de Arte de Moscú y del teatro ruso moderno.
Según el método psicológico-realista de Stanislavski, el actor debe reflejar los sentimientos que, en una situación dada, pueden experimentar sus personajes en razón del grado de conocimiento y de compromiso que los vinculen a dicha situación. Todo esto es lo que el actor, ayudado por su director, debe reconstruir para apropiárselo. Así, comentando años más tarde la interpretación de Hamlet -obra conceptuá como la más grande de la historia del teatro-, exige que el actor que represente al protagonista conozca los impulsos vitales que animan al personaje.
Ello no debe implicar una interpretación monocorde, pues aunque tal conocimiento dé la tónica al actor, éste modificará su expresión según los estímulos que le lleguen desde las circunstancias de la acción, desde los otros personajes con los que se enfrenta, de acuerdo siempre con el conocimiento progresivo que de los demás personajes y de sí mismo vaya adquiriendo a medida que avanza la representación.
El método Stanislavski, considerado como EL MÉTODO por antonomasia en el mundo de teatro, tiene como finalidad ahondar en las leyes ocultas del proceso creador, intentando, a través de una práctica asidua, formularlas del modo más objetivo posible.
Para el actor ruso los textos de su propia dramática sebían ser, en un principio, los más adecuados, ya que hablaban de su realidad. Tras el éxito de La gaviota en el Teatro de Arte, Stanislavski y Danchenko suplicaron a Chejov que siguiera escribiendo para teatro. Chéjov les entregó tres nuevas obras, que siguen actualmente vivas: Tío Vania, Las tres hermanas y El jardín de los cerezos. El éxito de estos textos les llevó a desempolvar otras anteriores, breves en su mayoría, que Chejov había escrito hacía diez años, con algunos elementos de farsa y melodrama: El oso, El canto del cisne, La petición de mano, Tariana Repin, El aniversario. Por desgracia para el teatro, cuando Chéjov se encontraba en plena euforia creativa, con un gusto exquisito por la escena, murió de una afección pulmonar en 1904
Otros dramaturgos rusos
León Andreiev (1871-1919) se inicia en una línea realista que pronto recarga de símbolos. Sus personajes se debatan entre la inseguridad, la angustia y el impulso de la muerte.
Máximo Gorki (1868-1936) muestra un realismo más constante, más palmario, en el que los problemas y las reivindicaciones sociales lo acercan a veces a lo revolucionario. Los pequeños burgueses y Los bajos fondos, responden a estas inquietudes.
Otros autores son: Nicolai Gogol (1809-1852), Alejandro Ostrovski (1823-1886), Alejandro Ostrovski (1823-1886) e Ivan Turgueneiv (1818-1883).
¿Quieres tomar clases presenciales?
Tenemos clases presenciales en Guadalajara, Jalisco, para principiantes, intermedios y avanzados.
Visita la tienda
En línea con ebooks teatrales en formato PDF listos para su descarga inmediata. Obras completas con permiso de presentación incluído.
Próximas funciones
Presentación de fin de curso Actuación 2026 A
*Cuentos latinoamericanos
6 de Junio en Foro Artem ubicado en Pedro Moreno 481 en Guadalajara, Jalisco