Siglo XX un camino hacia la comedia española
Panorama político y cultural de la España del siglo XVI
1492 fue un año importante para la política española porque se conquistó la última ciudad del Califato cordobés, Granada, y se descubrió América. Con la expulsión de los árabes, los Reyes Católicos consiguieron el primer esquema de poder central, aunque Isabel y Fernando no lograron establecer un absolutismo a la manera inglesa, eso los obligó a una desconocida política exterior que no funcionó del todo bien.
El teatro español se desarrolló con unos parámetros puramente medievales hasta la consecución del modernísimo esquema de la comedia de principios del siglo XVII. El siglo XVI fue un camino hacia la obtención de la fórmula de la modernidad.
La Celestina
El siglo XVI se caracterizó por tener una dramaturgia religiosa, una clasicista, una italianizante y una nacionalista.
El primer gran monumento de la escena española fue LA CELESTINA, llamada originalmente Tragicomedia de Calisto y Melibea. No es propiamente una obra dramática pues su longitud impidió la representación en su época. La Celestina es la respuesta española al Renacimiento, Fernando de Rojas, el escritor, supo introducir todos los elementos posibles de españolidad, mezclados con un nuevo erotismo que nada tiene que ver con la Edad Media, un desenfrenado deseo de placer, junto a ambiguas notas antirreligiosas, como el famoso pasaje en que el amante dice «Melibea es mi señora, Melibea es mi Dios, Melibea es mi vida, yo su cautivo, yo su siervo».
Aunque no se llevó a los escenarios sí influyó en los dramaturgos del siglo que tomaron el espíritu realista de la obra pues todos los personajes que aparecen hablan como la gente de la calle y son de verdad.
La obra de Fernando de Rojas tiene de teatral todo menos su dramaticidad. Es un excelente material para una obra de tatro sin hacer y que , además, no se puede hacer.
La tendencia italianizante
El dramaturgo y músico Juan del Enzina (1469-1534) puede ser considerado como el primer director de escena del teatro español, pues a su oficio de autor unió el de organizador de espectáculos cortesanos. Sus églogas, religiosas o profanas o con mezcla de ambas tendencias, son ejemplo de dramaturgia inmadura, aunque llena de elementos expresivos de primer orden. Fue más conocido por obras pastoriles, dedicó su atención a temas popuelares como el tradicional debate entre Carnaval y Cuaresma en la égloga Juegos de Carnaval o a la vida aldeana en la de Los Aguaceros.
La trayectoria de Juan del Enzina explica el paso de un teatro de corte medieval a otro plenamente renacentista. En autores contemporáneos, como Bartolomé de Torres Naharro (?-1530) la primera tendencia ya no se da, pues su vida en Italia, sus estrenos y la posterior edición napolitana de sus obras, PROPALLADIA (1517) hacen que parezca un poeta italiano más que un autor español. Pero el contacto con la cultura humanística hace que sus temas se aproximen a la Italia del XVI. Representó la mayoría de sus obras cuando se hallaba al servicio de Julio de Médicis.
Otro de los autores influidos por la escena italiana con el que verdaderamente sirve de puente hacia la comedia española es el sevillano Lope de Rueda (1510-1565), su mayor mérito fue haber intoducido una especie de intermedios, no sólo entre actos, sino entre escenas de la propia comedia, que llamó PASOS, término más o menos equivalente a entremés. Se conservan 24 de esos pasos, estas esenas son equivalentes a los lazzi de la commedia dell´arte, tranformados por obra y gracia de Rueda en materiales de uso actoral. Entre los más conocidos están Las aceitunas, Pagar o no pagar, Cornudo y contento, La carátalu y La generosa paliza.
La tendencia religiosa
El teatro religioso en España tiene un inusitado esplendor en el siglo XVI, curiosamente cuando la mayoría de los países europeos lo iban perdiendo. Tanto para Carlos V como para su hijo Felipe II era importante estrechar sus lazos con la Iglesia por eso lucharon contra el herejismo, se pusieron del lado de Roma durante el cisma de Lutero. Para quedar bien con la Iglesia se prohibieron representaciones teatrales y los obispos eran censores de las obras religiosas que fueran a ponerse en escena.
Algunos dramaturgos de este periodo que escriben teatro religioso son: Jaime Ferruz, Diego Sánchez de Badajoz, Micael de Carvajal, Juan de Pedraza, Sebastián de Orozco, Hernán López de Yanguas y Vasco Díaz Tanco de Frenegal.
El teatro religioso facilitó el desarrollo de los espacios escénicos profesionales, en donde aquella temática nunca desaparecería, en justa recompensa a la labor de formenteo del arte teatral durante siglos.
La tendencia Clasicista
La primera mitad del siglo XVI vive un cierto desarrollo de la tragedia clásica a través del espíritu humanista que llega de Italia. Su marco de acción es propio de universidades y conventos, por lo que su campo es muy reducido. Era un teatro con un público minoritario, escaso, ya que incluso la lengua dramática en principio no era el castellano.
Los primeros autores trágicos españoles, Tanco de Frenegal, Alejo Venegas, Pedro Simón Abril, Sánchez de las Brozas, Esteban Manuel de Villegas, Juan de Mal Lara, no se limitaron a traducir los modelos grecolatinos. Suprimieron y adaptaron escenas completas, no tuvieron en cuenta la métrica original. Su técnica fue más bien la acumulación de horrores, extremados en su final, junto con la periódica aparición de monólogos, en donde personaje y autor explicaban los límites morales de la acción. Estamos ante un rotundo ejemplo de antiteatralidad.
Entre los autores de esta tendencia están Fernán Pérez de Oliva, Lupercio Leonardo de Argensola, Jerónimo Bermúdez, Andrés Rey de Artieda, Cristóbal de Virués y Gabriel Lobo Lasso de la Vega.
La tendencia nacionalista: hacia una comedia genuinamente española
En la década de 1580, la escena española estaba dispuesta para la configuración de la comedia como género toal y emblemático de un estilo de vida y de arte. A la adaptación de la fórmula italiana, pasada por una evolución cierta del teatro religioso, faltaba el toque nacional, autóctono, que la animase. Un grupo de autores sevillanos, encabezados por Juan de Mal Lara, en donde figuraban Gurierre de Cetina, Cozar Fuentes, Ortín, Mejía y Juan de la Cueva insistieron en utilizar la historia nacional, con el romancero al frente como materia dramática. Dichos temas y sus protagonistas -reyes heroicos- pasaron a las comedias, interesante innovación por cuanto hasta el momento estaban reservados a las tragedias.
Cervantes, dramaturgo
El ejemplo de Miguel de Cervantes (1547-1616) es el más significativo de cara a la configuración de la comedia española. Como buen escritor, tentó la escena y sus éxitos, aunque sólo por sus narraciones fue celebrado. Un año antes de su muerte, en las OCHO COMEDIAS Y OCHO ENTREESES jamás represntados, deja parte de su legado. Solo otras comedias conservadas, de la treintena que compuso, son prueba de no fue demasiado solicitado por los autores de las compañías.
Mención aparte merecen los entremeses de Cervantes, de los que sólo de ocho se asegura la autoría, en ellos ordena con absoluta precisión conocidos temas populares. La relación entre contenidos, estructura dramática y tiempo de duración es sencillamente perfecta. Los entremeses citados son: El juez de los divorcios, El rufián viudo, La elección de los alcaldes de Daganzo, La guarda cuidadosa, El vizcaíno fingido, El retablo de las maravillas, La cueva de Salanca y El viejo celoso.
Características generales de la comedia española
1.- La acción tiene más importancia que la caracterización de los personajes.
2.- El tema prima sobre la acción, con mengua de la verosimilitud realista.
3.- Hay unidad dramática en el tema, pero no en la acción.
4.- El tema va subordinado a un propósito moral gracias al principio de la justicia poética.
5.- El propósito moral se explica a través de la casualidad dramática
e Los grandes dramaturgos españoles del siglo de oro
- Lope de Vega (1562-1635) escribió comedias religiosas, mitológicas, históricas, de costumbres, pastoriles, novelescas y caballerescas, de enredo o capa y espada hasta autos sacramentales, sin olvidar entremeses, loas y diálogos. Entre sus obras tenemos La discreta enamorada, La dama boba, Peribañez y el comendador de Ocaña, Fuenteovejuna, El mejor alcalde del rey.
- Guillén de Castro (1569-1631) es quizás el más moderno representante de la escuela valenciana por recibir y asimilar las innovaciones que habían dejado sus antecesores. Entre sus obras están El perfecto caballero, El amor constante y Los malcasados de Valencia
- Luis Vélez de Guevara ( 1579-1644) más conocido por El diablo cojuelo, alternaba el género histórico con la comedia popular.
- Antonio Mira de Amezcua (1574-1644) cultivó el auto sacramental, la comedia hagiográfica o de santos en donde consiguió una de las mejores obras del siglo de oro, EL ESCLAVO DEL DEMONIO.
- Tirso de Molina (1571-1648) autor de comedias desde su juventud, alcanzó la fama casi a los cincuenta años. Maneja por igual los asuntos de tema divino como la pura y complicada comedia de enredo, dotando a sus personajes de una constitución psicológica superior. Entre sus obras están El burlador de Sevilla, Los cabellos de Absalón, La prudencia en la mujer, El amor médico.
- Juan Pérez de Montalbán (1602-1638) fue discípulo de Lope de Vega, entre sus textos están La toquera vizcaína y La doncella de labor.
- Antonio Hurtado de Mendoza ( 1586-1644) se distinguió por sus excelentes entremeses.
- Juan Ruíz de Alarcón ( 1581-1639) es dramaturgo mexicano afincado en España, su obra se desarrolla cerca de la Corte. Es un satírico contumaz de la sociedad que lo rodea a quien dedica una veintena de sus comedias, difíciles y antipáticas. Cuando consiguió ser funcionario, se olvidó del teatro. Entre sus obras están La verdad sospechosa, Las paredes oyen, La prueba de las promesas, El examen de los maridos.
- José de Vldivielso (?-1610) fue escritor de autor como El hospital de los locos.
- Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) antes de cumplir los treinta años, Calderón ya había escrito dos grandes comedias: La dama duende y Casa con dos puertas, mala es de guardar. Entre sus dramas fundamentales están El príncipe constante y La devoción de la cruz, llenos de imágenes y dinamismo. Otras de sus obras son El astrólogo fingido, No hay burlas con el amor, La vida es sueño, El médico de su honra y El alcalde de Zalamea.
- Francisco de Rojas Zorrilla (1607-1648) la creación de sus personajes y la delimitación de sus tramas lo hizo modelo del buen componer. Entre sus obras están Entre bobos anda el juego, Abre el ojo, Los bandos de Verona.
- Agustín de Moreto (1618-1669) conoce a fondo la escena, dialoga con enorme precisión y expone con notoria claridad sus |argumentos. Entre sus obras están El desdén con el desdén, No puede ser, San Bernardo.
- Francisco de Bances Candamo (1622-1704) se distinguió por su visión del espectáculo teatral, al que sirve desde complicadas tramoyas.
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