Marco histórico del teatro clásico francés
Francia inició la Edad Moderna consolidando su unidad nacional y dando rienda suelta a sus ansias expansivas en Italia, en donde chocó con los intereses españoles. La reforma protestante, aprovechó la desatención de los monarcas franceses a sus cuestiones internas para penetrar en territorio galo. Las diferencias entre católicos y protestantes fueron causa frecuente de discordia y guerras civiles.
El siglo XVII se reaprte en el reinado de Luis XIII y Luis XIV, el primero dejó la política en manos del cardenal Richelieu, quien se puso como objetivos a) atacar a la nobleza insumisa al Rey, retirándole sus privilegios e incluso llevarndo al cadalso a sus cabecillas b) perseguir a los protestantes c) enemistarse con los Austrias. Esta misma política fue seguida durante el reinado de Luis XIV.
Con Luis XIV, Paris se convirtió en centro de atracción cultural del mundo entero. En el Palacio de Versalles, actúo Moliere en el papel del dios Pan. El gusto italiano impuso en la Corte la afición por la música y el canto. Así se explica el auge de la comedia-ballet, subgénero que Moliere tuvo que cultivar, siguiendo instrucciones de los maestros de música y de coreografía.
Para la comprensión del arte francés, particularmente del teatro, debemos hablar forzosamente de la formación de una rigurosa disciplina de pensamiento, que arranca del filósofo Descartes. Según él, la razón, el pensamiento, es lo único de lo que no podemos dudar. Por ello, la razón debe ser la guía y señora del hombre en sus relaciones con el mundo y con Dios. En el teatro, por ejemplo, la razón exigía el respeto a las reglas de tiempo, lugar y acción. Pero, yendo más allá, los franceses añadieron dos nuevas reglas: la del decoro y la verosimilitud.
La tragedia francesa
Nace en el siglo XVI, a partir del culto neoclásico que acabamos de citar. A la tragedia renacentista achacará Racine (1639-1699) su escasa materia, en la que domina lo lírico y lo elegiaco. Se trataba de tragedias imitadas de Séneca, repartidas en cinco jornadas y versos alejandrinos. Se da por sentado que Racine representa la tragedia clásica francesa.
Otro autor fue Pierre Corneille (1606-1684), que estudió con los jesuitas de su ciudad natal, Ruán. A través de las historias romanas el autor opina sobre la historia francesa.
La comedia francesa
La comedia francesa prosigue una conducta crítica, en ocasiones realista-costumbrista. El autor por excelencia es Jean-Baptiste Poquelin, Moliere (1622-1673) fue un gran conocedor del teatro en todas sus facetas: como dramaturgo, empresario, actor, ordenador o director. La principal característica de su dramaturgia es la maestría en manejar la caricatura y en saber actualizar todos los recursos de la comedia antigua y de los modelos más recientes. Para Moliere, la palabra, en la comedia, está hecha para explicar y hacer reír por sus contenidos y mensajes, pero también debe ser usada en sus aspectos formales, para caricaturizar, tipificar a los personajes y por supuesto, divertir. De ahí la abundancia en su obra de lenguajes y jergas dialectales alternando con el francés más correcto o con el latín macarrónico. También construye artificialmente lenguajes hipercultos para burlarse de forma despiadada de las preciosas de su época.
El propio dramaturgo confiesa que su risa procede de la razón y de la naturaleza, lo cual a algunos puede parecer hoy en día una tesis progresista, y a otros una tesis reaccionaria.
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