Prometeo encadenado (adaptación para estudiantes)

Prometeo encadenado es una obra que se supone formó parte de una trilogía. Se cree que se presentó en el año 479 a.C por primera vez

El argumento es que un dios, o semidios, da el fuego a los hombres, padre de la vida técnica y artesanías. Los dioses se enojan y lo castigan. 

En esta tragedia, Zeus manda encadenar a Prometeo a una roca, es el drama más famoso de Esquilo y su grandeza radica en los diálogos elocuentes del coro y el castigado, pero ese lirismo es poco entendible para muchos estudiantes hoy en día así que en esta versión muy libre se sacrifica esa belleza por la comprensión del texto, esperando que después de leer la versión resumida leas la versión original (mejor escrito lo que nos queda de la versión original).

Esta es una versión muy libre, una especie de resumen sin palabras complicadas para los estudiantes de secundaria o preparatoria que necesitan conocer el texto.

  • 6 mujeres
  • 6 hombres
  • 30 minutos

Prometeo encadenado (adaptación para estudiantes)

Personajes

Coro de las Oceánidas

Fuerza

Poder

Efesto

Prometeo

Océano

Io, hija de Inaco

Hermes

Prometeo encadenado

Fuerza.- Hemos llegado al confín del mundo, región de los escitas. ¡Efesto, ata a Prometeo con garfios diamantinos a este peñasco! Ese es su castigo por hurtar el fuego, engrendrador de todo arte, para darlo a los mortales. De esa forma pagará su culpa a los dioses y aprenderá a no amar a los hombres.

Efesto.- Fuerza, Poder ¿debo encadenar a estas rocas donde la tormenta azota sin cesar a un dios? ¿a uno de mi propia sangre? Me siento incapaz, pero tengo que cumplir con el mandato del padre. (Se dirige a Prometeo) Hijo de Temis, me pesa hacer esto, pero tengo que aprisionarte a la roca con doble vínculo, aquí en este risco solitario, lejos de todo mortal. No verás ni escucharás a un ser humano, estarás expuesto ala llama del sol, la belleza de tu cuerpo se perderá, desearás descansar, pero la paz no llegará para ti. ¿Ves lo que has logrado con tu manía de ayudar a los hombres? Eres un dios, desataste la ira de los tuyos al traspasar la norma de dar beneficio a los mortales. Esta será tu recompensa: atado a una roca, sin dormir, sin descanso, sin doblar las rodillas, darás alaridos día y noche, te quejarás y todo será inútil porque Zeus nunca te perdonará.

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Fuerza.- ¿Qué son esos lamentos y gemidos vanos? ¿No odias a quién tuvo la osadía de entregar a los mortales tu propio atributo?

Efesto.- Eres un ser sin compasión

Fuerza.- ¿Le sirve de algo tus lamentos? No pierdas el tiempo y haz lo que se te ordenó

Efesto.- Quisiera que fuera otro el que lo hiciera y no yo.

Fuerza.- Todo deber es duro

Efesto.- Lo sé

Fuerza.- Entonces dale vuelta a la cadena y martilla las esposas con fuerza en la roca. Dale más fuerte para que jamás se afloje y no encuentre manera de escapar.

Efesto.- No hay forma de que se suelte. ¡Ay Prometeo! Gimo por tus angustias.

Fuerza.- Deja de lamentarte por los enemigos de Zeus, átalo con toda tu fuerza.

Efesto.- Ya está, vámonos, su cuerpo está bien atado a la roca.

Fuerza.- ¡Ahora, atrevido y altanero… muestra tu poder dando a los mortales cuya vida dura un día los antiguos dones de los dioses! Ahora sí que necesitas un Prometeo que venga a liberarte de esas ligaduras.

Prometeo.- ¡Eter divino, fugaces vientos, manantiales, olas del mar, y tú tierra, madre universal, a ustedes clamo! Vean los tormentos que habré de soportar por milenios y milenio ¿Dejaré de sufrir algún día? Preciso es soportar con entereza la parte de dolor que nos fijó el destino, pero me es imposible callar. Estoy sometido por haberle hecho un favor a los hombres, robé el fuego y por eso estoy castigado, atado al peñasco y expuesto al libre viento.

Percibo un aroma ¿quién viene hacia mí?

Coro.- No temas, esta parvada amiga llegó aquí gracia a los vientos. Se me nublan los ojos de lágrimas al ver tu cuerpo cosido a la roca con amarres de acero.

Prometeo.- ¡Prefiero que me hubieran lanzado a lo más profundo del Tártaro!

Coro.- ¿Hay un dios de corazón tan duro que saque placer de estas torturas? Todos lloran tus males, menos Zeus

 

Prometeo.- Un día necesitará de mí, pero no me convencerá ni con amenazas potentes ni con discursos dulces. Me tendrá que librar de estos grillos… no diré lo que sé si no me deja exento de esta tortura. Un día se doblegará su soberbia, vendrá a buscar mi ayuda y amistad.

Coro.- ¿En qué delito te sorprendió Zeus para darte este trato tan cruel?

Prometeo.- ¡Doloroso es decirlo y doloroso es callarlo!

Entre los dioses nació el odio y la discordia cuando unos querían que Zeus reinara en lugar de Cronos y otros deseaban que jamás tuviera poder. Yo traté de disuadir a los Titanes, pero no me escucharon así que pensé que lo mejor era ponerme del lado de Zeus y pusimos en el Tártaro a Cronio y sus aliados. ¡Esos fueron mis servicios y este es el pago que me da! ¿Por qué me tortura? Lo diré: en cuanto tomó el trono de su padre distribuyó dones a los dioses, pero no se apiadó de los mortales desdichados, al contrario, pretendía aniquilar su raza y hacer brotar una nueva. Ante esa tentativa solo yo me opuse,por eso tengo que soportar estos tormentos insufribles ¡yo tuve compasión de los mortales, nadie tiene compasión de mí! Le di el fuego a los mortales y con él aprenderán muchas artes.

Coro.- Y por eso te atormenta Zeus. Busca un medio de librarte de ese tormento.

Prometeo.- Es fácil decirlo cuando tus pies no están atados con grilletes. Sabía que al darles el fuego me atraería males para mí mismo. Pero nunca pensé que fuera tal el suplicio.

Llega Océano, un dragón volador

Océano. Llego de lejos, Prometeo, porque eres mi amigo y vengo a ayudarte ¡nunca podrás decir que has tenido un amigo más leal que Océano!

Prometeo.- ¿Vienes a contemplar mis sufrimientos y amarguras? ¡Clava los ojos en este amigo de Zeus, que colaboró con él para poner los cimientos de su tiranía, ve cómo me tiene doblegado!

Océano.- Lo miro, Prometeo. Y te daré un consejo: conócete a ti mismo y transforma en nuevos tus procedimientos. Zeus puede oírte si sigues profiriendo esas palabras y te castigará aún más. Olvida la cólera y busca el remedio para aliviar tus tormentos. Me voy y veré si puedo librarte de estos infortunios, tú mantente tranquilo y no hables con petulancia.

Prometeo.- No lograrás persuadirlo, Zeus es inflexible. Jamás olvidaré tu benevolencia, pero no te eches penas encima. No quiero que por mi causa sufras pues ya tengo suficiente con la suerte de Atlante, mi hermano, que en pie soporta a sus espaldas la columna del cielo y de la tierra ¡carga insoportable de llevar! Y la de Tifón, que se atrevió a enfrentarse con los dioses y ahora yace oprimido en el mar. Cuida de ti, yo esperaré a que se aplaque el corazón de Zeus.

Océano.- Es tu palabra justa, esa es mi despedida. (Sale)

Coro.- De mis ojos brota un río de lagrimas, Zeus es injusto y soberbio.

Prometeo.- ¡Callemos eso! Mejor sepan que ayudé a los hombres a que se transformaran de niños a adultos, les di la ciencia del número, la memoria, los enseñé a someter a las bestias, les mostré cómo usar pócimas para salvarse, les enseñé a explicar los sueños, les di el fuego. Todo eso hice, todo arte para los mortales proviene de Prometeo.

Coro.- Que no te importen los mortales, tengo esperanza de librarte de esos vínculos. ¡Fuerte serás como Zeus!

Prometeo.- No, Moira que todo lo fija, no lo ha fijado aún. Quedan aún muchos males sobre mí antes que se consume el fallo de los hados. Nadie puede vencer su designio.

Coro.- ¿Eso quiere decir que Zeus no reinará por siempre?

Prometeo.- Nada puedo decir, no insistas.

Coro.- ¡Ese es el secreto que guardas!

Prometo.- Yo quedaré libre de estas cadenas y de este tormento si guardo el secreto.

Coro.- A Zeus no temiste, fuiste favorable para los hombres y un castigo has recibido en recompensa.

Io.- (Llega) ¿A quién veo en esta roca encadenado? ¿Cuál es el pecado que pagas con ese tormento? ¿A qué región del mundo me han llevado mis errante pasos? Me persiguen, me vigilan, me acosan, he andado errante por mucho tiempo sufriendo males sin medida y no veo el término de ellos. ¿No has oído la voz de la doncella que lleva en su cabeza cuernos de vaca?

Prometeo.- Te oigo, hija de Inaco, que pudo enardecer el ánimo de Zeus y hoy, por Hera enardecida, está penada a un fatigante errar.

Io.- ¿Cómo sabes el nombre de mi padre? ¿quién eres? Hera me hostiga, huyo dominada por el hambre y el miedo, llegué a este sitio ¿tú sabes qué males me etán reservados? ¿De qué manera puedo esquivar mis torturas?

Prometeo.- Soy el que le dio a los hombre el don del fuego.

Io.- Oh, Prometeo infeliz ¿quién te encadenó a esta roca?

Prometeo.- Zeus lo ordenó, Efesto lo realizó.

Io.- Al menos dime ¿cuándo terminará mi vida errante?

Prometeo.- ¡Mejor es que no lo sepas!

Io.- No me ocultes lo que aún sufriré, dime, será dulce saberlo. Estoy así por preservar mi doncellez y no ceder ante los caprichos de Zeus.

Prometeo.- Padecerás muchas desgracias por parte de Hera, hay un sinnúmero de desdichas en tu futuro.

Io.- Es mejor morir que sufrir todos los días.

Prometeo.- Yo no tengo ese consuelo, el fin de mis desgracias solo llegará cuando Zeus sea derrocado de su imperio.

Io.- ¿Es posible que pase eso?

Prometeo.- Habrá una boda que será su tormento porque su esposa parirá un hijo que será más poderoso que su padre.

Io.- ¿quién será esa esposa?

Prometeo.- Tú, tal el destino ha decretado.

Io.- ¿Cómo dices? ¿Un hijo mío te librará de estos males?

Prometeo.- El tercero tras diez generaciones. Y no procures saber más de tu desdicha

Coro.- Descúbrele lo que le falta a su vagar sin término, dinos quién es el que va a liberarte.

Prometeo.- Cuídate de las Frócides, de las Grogonas, de los grifos y de los Arimaspos que cabalgan por las riberas del río que arrastra oro. Llegarás más allá del Nilo, en la zona más lejana de Egipto hay una ciudad, es Canope y en ese lugar Zeus, con solo posar acariciando su mano en tu frente hará que tengas un hijo, a quien llamarás Epafo. En Alkís fundarás un pueblo y cinco generaciones más tarde del nacimiento de Epafo, se dará origen en Argos a una progenie regia.

Io.- ¡Mísera de mi!

Epodo.- Para mí una boda con mi igual no impone miedo, pero ¡que nunca ponga en mí sus ojos un dios, eso es una guerra sin escape! No hay manera de huir del asedio de Zeus.

Prometeo.- Zeus verá cómo se cumple la maldición que su padre Cronos lanzó contra él cuando lo derrumbó de su reinado. Nada significa, Zeus para mí. Pero ahora viene el mensajero del tirano.

Hermes.- (Llega) Mentiroso, derrochador de bienes, manda mi padre que declares qué bodas lo harán caer del trono. Y di el nombre de cada caso para que no tenga que ir yo con enigmas enrrevesados.

Prometeo.- Lacayo de los dioses, regresa por el camino que vienes ¡nada sabrás de mi! Es preferible estar cosido a esta roca que ser un mensajero de Zeus.

Hermes.- ¡Pareces deleitarte en los presentes males!

Prometeo.- Lo hago, y ojalá viera deleitarse en ellos a mis enemigos, tú incluido.

Hermes.- Estás delirando, no soy culpable de tus desdichas.

Prometeo.- Eres más simple que un niño, ningún tormento logrará forzarme a dar revelaciones antes de que mis cadenas sean desatadas. ¡Nada me hará decir quién de su trono lo hará caer!

Hermes.- Ese es el razonamiento de los mentecatos. (Al coro) Aléjense de este sitio ¡no vaya a ser que el estallar horrísono del trueno altere sus mentes!

Coro.- ¿Tratas de convencerme a que me muestre cobarde? Quiero sufrir con él lo que se debe. He aprendido a odiar a los traidores.

Hermes.- Si el infortunio llega no digan que Zeus no las previno.

Prometeo.- ¡Esas palabras ya son realidades! Se agita la tierra, se desata el trueno, el cielo y el mar luchan. Esa tormenta desata Zeus para amadrentarme. ¡Oh venerable majestad de mi madre, oh Eter que al mundo llevas en giro la luz común a todos… ve cuán sin justicia padezco!

FIN
¡GRACIAS POR LEER!
Espero que hayas disfrutado esta historia tanto como yo disfruté al
escribirla, no puedo agradecerte lo suficiente tu apoyo. Ser un
escritor sin lectores no tiene sentido.

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Tania Ruíz

Escribo esas historias sencillas que los grandes dramaturgos no tienen tiempo de contar.
Lee, comenta, comparte y dale vida a estos personajes que esperan pacientemente tu llegada.


Quiero enterarme de las próximas obras


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