Mensaje divino Teatro navideño


La navidad se acerca y hay que preparar los festivales navideños para la escuela. Si quieres una obra de teatro con tema navideño, pero que no sea la típica pastorela, aquí tienes el guión completo de esta obra de teatro corta navideña para dos mujeres y un hombre. Espero que la disfruten en su teatro escolar.

Este texto lo escribí a petición de una amiga maestra de teatro, actriz, productora y directora. Está hecho a medida, me han comentado que el final es muy apresurado puede que sí lo sea, pero esto es lo que salió en su momento. Pueden hacerle las modificaciones que crean necesarias.

Mensaje divino Teatro navideño

de Tania Ruíz

Personajes:

Psicólogo

Bernardette

Ángel
La acción sucede en el consultorio de un psicólogo escolar. El psicólogo está revisando un expediente con cara de preocupación, momentos después tocan su puerta.
Psicólogo: adelante.

(Entran dos chicas, una de ellas está vestida como ángel, la otra está vestida de negro)

Psicólogo: ¿Bernardette?
Bernardette: Sólo dígame Beer, no sé que estaban pensando mis papás cuando me pusieron ese nombre.
Psicólogo: Está bien, Beer, toma asiento. ¿Qué te trae por aquí?
Beer: ¿no leyó mi expediente?
Psicólogo: sí, pero prefiero que tú me lo cuentes. Sé que los maestros pueden ser muy exagerados con sus comentarios, entiende , tienen muchos chicos que atender.
Beer: pues lo que pasa doctor es que me estoy volviendo loca, así de fácil.
Angel: que no te estás volviendo loca, ya te dije, soy un ángel, tengo un mensaje divino que darte.
Beer: ¿escuchó?
Psicólogo: sí, ¿por qué crees que te estás volviendo loca?
Beer: no escuchó.
Psicólogo: sí escuché.
Beer: a mí no, al ángel este que traigo al lado.
Psicólogo: ¿cuál ángel?
Beer: ¡ay mire doctor! dejemos de lado la terapia y vayamos directo a la medicación porque ya no aguanto estar escuchando al angelito este diciéndome todo el día que me tiene que dar un mensaje divino.
Psicólogo: yo no te puedo medicar, soy psicólogo, no psiquiatra. ¿Desde cuándo ves al ángel?
Beer: desde ayer.
Psicólogo: ajá, ¿qué te dice?
Beer: que me quiere dar un mensaje divino
Psicólogo: ajá… ¿cuál mensaje?
Beer: ¿y cómo voy a saber?
Psicólogo: entonces ¿no te ha dicho?
Beer: no, claro que no, no la he dejado que me diga nada.
Psicólogo: ¿por qué?
Beer: mire doctor puedo estar loca, pero no soy pendeja. Yo leo y mucho, sé que los esquizofrénicos se creen elegidos de Dios para hacer cosas importantes en este mundo. Ver ángeles me preocupa, pero nunca me voy a sentir elegida de Dios ¡porque soy atea! así que no voy a escuchar un mensaje que no es para mi.
Psicólogo: interesante…
Angel: ya te explique que lo tuyo no es esquizofrenia, ¡por Dios!
Beer: ¿a no? ¿entonces cómo le llamas a esto? Bipolaridad no es.
Psicólogo: ¿te dijo algo?
Beer: sí, insiste en que no soy esquizofrénica. Por favor doctor, haga algo, ya. Lo que sea, pero quítemela de la cabeza.
Psicólogo: ¿fumas?
Beer: no
Psicólogo: ¿te drogas? Puedes decirme la verdad, esto no tiene por qué figurar en tu expediente.
Beer: no.
Psicólogo: ¿ves mucha televisión?
Beer: No doctor, si yo soy 132, yo sí leo, no veo televisa, ¿qué no lo nota en mi lenguaje? ¿Parezco acaso creyente de la rosa de guadalupe y el airecito ese que anuncia el milagro?
Psicólogo: no, no pareces creyente de nada. Bien, vamos a comenzar con unas simples preguntas. Estas alucinaciones pueden ser producto de un fuerte estrés, de la influencia de la época navideña, de el exceso de alcohol en las posadas, por citar sólo algunas causas desencadenantes.
Angel: mira Bernardette lo más sencillo es que me escuches, el tiempo apremia, tengo que entregar mi mensaje o perderé la oportunidad de convertirme en arcángel.
Beer: ¿de esto se trata todo?
Psicólogo: sí, en la mayoría de los casos las alucinaciones se pueden deber a …
Beer: no le pregunté a usted. ¿De esto se trata todo? ¿de volverme loca para que tú puedas ser arcángel? ¿no te parece que es demasiado egoísta de tu parte conflictuarme de esta manera sólo por que quieres ser arcángel?
Angel: pero yo no te escogí, fue Dios.
Beer: ¡ay no me salgas otra vez con eso! Por favor doctor, deme algo ¡ya!
Psicólogo: (busca en su cajón y saca un frasco de pastillas) sólo tengo paracetamol.
Angel: el mensaje es muy sencillo lo único que Dios quiere es…
Beer: ¡Noooo! ¡Calla! No quiero escucharte. (Toma el frasco de pastillas) No digas nada, te juro que me suicido
Psicólogo: No por favor, apenas estoy comenzando mi carrera, no quiero tener un suicidio en mi expediente. Respira profundo, cierra los ojos, concéntrate en un punto blanco sobre una superficie negra.
Beer: (siguiendo las indicaciones) ¿y eso sirve para que el ángel desaparezca?
Psicólogo: no sé, eso es lo que me dice mi psicólogo para que yo me tranquilice. Si quieres hazlo a ver si a ti te da resultado.
(Beer comienza a reír histérica)
Psicólogo: ¿ahora qué te pasa?
Beer: es que todo es muy gracioso.
Ángel: ahora sí que estás a punto de volverte loca. Mira te voy a demostrar que no soy una alucinación.
Psicólogo: (grita porque ya ve al ángel)
Ángel: buenos días doctor, ahora puede decirle a Bernardette que no está loca.
Psicólogo: ¡Histeria colectiva! Eso es, leí un caso así en la escuela: mucha gente comienza a tener los mismos síntomas o cree ser testigo de un milagro sólo por la histeria colectiva.
Ángel: ¡Dios mío! Pero qué difícil es dar un mensaje divino hoy en día. Antes era tan sencillo, bastaba con cualquier señal, con que un animal hablara, con un sueño y ya. Todos quedaban convencidos de su participación dentro del plan divino. No cuestionaban a los pobres mensajeros. ¡Tengo casi treinta años humanos tratando de dar un mensaje, uno solo para poder ser arcángel y nada! Todos creen que enloquecieron. Hasta los más religiosos ponen en duda su cordura, ¡no ha habido nadie que me crea!
Psicólogo: Tranquila, tranquila. ¿Has pensado que si todos están en tu contra quiza el problema no sea el mundo, quizá el problema eres tú?
Ángel: ¡yo!
Psicólogo: es posible.
Ángel: no, yo no puedo ser el problema.
Psicólogo: primer síntoma: la negación. Después vendrá la furia…
Beer: doctor esos son los pasos para aceptar la pérdida.
Psicólogo: cierto, quizá apliquen en esta ocasión.
Angel: ¡lo unico que quiero es dar mi mensaje¡
Psicólogo: ¿ya ves? furia. Bueno, dinos tu mensaje
Angel: ¿En serio?
Psicólogo: Sí, te escuchamos
Ángel: pero … solo se lo puedo decir a Bernadette
Beer: ¡yo no quiero escucharlo!
Psicólogo: No seas tan cerrada, por favor sólo es un mensaje.
Beer: ¡me vale madre su mensaje! Si usted lo que quiere escuchar está bien, pero a mí no me metan en sus líos.
Psicólogo: ¡Bernardette Rodríguez qué vocabulario es ese!
Angel:¿Rodríguez? ¡Ay, que pena! Busco a González. Bernardette González.
Beer:¿cómo? ¿Ni siquiera soy la elegida? Todo este tiempo tratando de volverme loca para nada.
Angel: lo siento adiós.
(El ángel desaparece, es decir ya no la ven ni el psicólogo ni Bernardette)
Psicólogo: ¿desapareció?
Beer: eso parece. Yo ya no la veo.
Psicólogo: ¿y la escuchas?
(Los dos se quedan atentos, en silencio)
Beer: doctor
Psicólogo: ¿qué?
Beer: ya no la escucho, sólo oigo a mis voces de siempre.
Psicólogo: yo también. En ese caso creo que podemos dar por terminada la consulta.
Beer: ¿y cómo explica esto?
Psicólogo: creo que es un caso agudo de estrés, causado por la presión de los exámenes, por el exceso de los desvelos y por la presión de la navidad. Con un poco de descanso olvidaremos todo esto.
Beer: bueno, prefiero estar estresada a ser esquizofrénica. Aunque usted también vio al ángel.
Psicólogo: bueno, hay que olvidar eso.
Beer: sí, es más sencillo olvidar que creer en los ángeles.
Psicólogo: Puedes regresar a clase.
(Beer sale, el Psicólogo se queda en su despacho, intentando entender la situación, toma unas pastillas, se va)
FIN

¡GRACIAS POR LEER!
Espero que hayas disfrutado esta historia tanto como yo disfruté al escribirla, no puedo agradecerte lo suficiente tu apoyo. Ser un escritor sin lectores no tiene sentido.

Las palabras son mi medio de expresión y a través de ellas busco aportar valor al mundo. Entré al mundo teatral, al reducido mundo teatral de Guadalajara Jalisco, en 1996, actúe en varias obras durante poco más de 15 años, pero en el 2012 decidí que quería escribir, crear esas historias que emocionen a las personas, que toquen corazones, que hagan soñar.

Comencé con obras cortas, y tengo la fortuna de que casi todos mis textos se han representado, algunos en países como Argentina, Chile, Uruguay y España.

Mi sueño es vivir completamente de la venta de mis libros, ebooks o de las palabras que comparto en mi blog, sé que vas a presentar esta obra sin fines de lucro, adelante, pero por favor no olvides darme el crédito correspondiente y si es posible envíame fotos o vídeo de la presentación.

Y comparte este texto de teatro navideño a través de tu red social favorita, así me ayudas muchísimo.